Rompiendo el silencio


Ilustración de Irene Carolina Pizzolante (@armoniaelartedecrear) para despedir a mi primer bebé

Octubre es el mes para crear conciencia sobre las pérdidas de embarazos y niños chiquitos y hoy me doy cuenta que tengo mucho tiempo sin hablar sobre mi duelo por aquí. La verdad es que no lo he hecho porque aún no tengo cómo poner orden a todo lo que ha pasado y siento… Los procesos de duelos son largos, no caducan al cabo de unos días, semanas o meses, de hecho muchas muchas veces cuando creemos que ya tenemos todo bajo control, sucede algo que nos devuelve casi al punto de inicio, con los mismos sentimientos que nos sobrepasan. Vivir este nuevo proceso de duelo ha sido complicado, mucho más complicado que el anterior… se unieron aún más cosas que me pusieron en una situación infinitamente más vulnerable y en donde me sentí (y todavía me siento, aún cuando no sea así) muy juzgada, poco acompañada y presionada por gente a mi alrededor, incluyendo familia.


Sé que es difícil entender estas situaciones cuando se ven desde afuera y es que no nos enseñan a relacionarnos con personas que están atravesando procesos difíciles, pero ¿qué tal si empezamos por ser empáticos? ¿Por validar emociones tal y como hacemos día a día con nuestros niños? Cada pérdida es diferente, cada proceso es diferente, cada uno tiene retos, aprendizajes y sobre todo tiempos distintos, yo sigo atravesando este último duelo y no no soy la misma ni estoy cerca de serlo, he recorrido mucho estos meses para tratar de estar en paz, pero aún hay muchos momentos en que no lo consigo, en que siento un sin fin de emociones y sentimientos para nada agradables que me obligan a repensar todo lo vivido.


Me he vuelto una persona más cerrada, distante y que habla menos de cómo se siente porque si me tocara describir este duelo con una palabra sería VULNERABILIDAD, nunca me he sentido tan vulnerable como ahora, tan débil, tan aislada, tan poco entendida y acompañada, pero los duelos hay que atravesarlos completos para poder sanarlos y seguir, y ahí voy dando pequeños pasos y rodeándome de personas que me permitan alcanzar esa paz y tranquilidad.


Aún me queda camino por delante, aún estoy buscando los aprendizajes y lo que debo de hacer con lo que sucedió y sólo eso me ha impedido compartir en este espacio mi proceso, todavía hoy no me siento lista para hacerlo, sé que llegará el momento en que lo logre y pueda hablarlo con tranquilidad, pero no me apuro porque debo respetar mis tiempos.


Hoy hablo porque sé que muchas personas han llegado aquí por la historia de mis dos angelitos, a diario me escriben mamás buscando apoyo, consuelo, con dudas, inquietudes y eso me recuerda que sólo hablando y compartiendo con ustedes pongo en orden mis ideas, sano yo pero también le doy voz y ayudo a sanar a otros, así que así voy, desde este lugar en el que me encuentro hoy alzando la voz para que ningún bebé sea olvidado, para que hagamos espacios dentro de la sociedad para hablar de estos temas sensibles, para que recordemos que la vida tiene momentos felices pero también algunos llenos de tristeza que si se caminan acompañados y validados por el entorno se hacen más fáciles de transitar.


Si como yo tienes razones para alzar tu voz, te mando un abrazo apretado por sé que la herida cierra, pero las cicatrices permanecen siempre.


Mi familia nunca estará completa, siempre nos faltarán dos chiquitos en las fotos

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