Migrar y Criar


Cuando me imaginaba como mamá siempre lo hacía basada en mi niñez, mis calles, mis parques, mis planes, mi familia y mis amigos cerca. Nunca imaginé que lo haría lejos de lo que conocía como hogar, de mis afectos, de mis costumbres, de mi cultura, de mi idioma, de eso que era conocido para mí.


Criar a mi chiquito fuera de mi zona segura me hacía sentir en vulnerable, insegura, sentía que tenía que buscar la manera de hacerlo lo más parecido a mi infancia y poco a poco me he ido dando cuenta de que no es así. Maternar en el extranjero me ha dado la oportunidad de realmente crecer y aprender de la mano de mi hijo, me ha regalado la oportunidad de crear juntos una nueva realidad que se adapte a lo que somos, una familia multicultural, porque la verdad es que Juandi nos ha enseñado a amar aún más a este país que nos abrió las puertas y seguirá enseñándonos de su patria a medida que crezca en esta cultura y con estas costumbres y vayamos juntos construyendo nuestra familia emigrante.


Formar una familia lejos de la mía ha sido duro, es difícil no contar con abuelos, tíos y primos que te echen una mano cuando lo necesites, que te apoyen en los momentos de crisis y llenen de consentimientos y abrazos a tus hijos a diario, pero también me ha obligado a mirar hacia a adentro, a crear como familia de 3 nuestras costumbres, nuestros códigos, nuestras reglas, a unirnos más, a aceptar y agradecer a los amigos y a quienes están dispuestos a ayudarte cuando lo necesitas. Estar lejos me ha permitido también que cuando estamos cerca de la familia, los minutos y las horas sean disfrutados y vividos al máximo, nos permite ser más agradecidos de poder disfrutarlos, vivirnos intensamente aprovechando el aquí y el ahora.


De todo esto sólo puedo darme cuenta que lo que muchas veces es una dificultad y vemos como una desventaja nos ha permitido ser más agradecidos, a estar más presentes, a disfrutarnos más, nos ha regalado la oportunidad de ser más unidos, de formar un equipo realmente fuerte y darnos cuenta de que si estamos juntos todo estará bien. Además nos ha regalado una familia escogida (los amigos) que se han vuelto tíos, hermanos, abuelos y personas incondicionales con las que podemos compartir en las buenas y en las malas. Hemos conocido a gente maravillosa gracias a la migración, hemos creado redes de amistad únicas y un apoyo de todos los que tenemos al lado que de otra forma no hubiésemos podido lograr o valorar.


Perder lo que fue nuestra realidad y cotidianidad ha sido duro y lo sigue siendo muchas veces, pero poder ver todo lo que nos ha permitido crecer como personas y familia me ayuda a sobrellevarlo, me regala herramientas maravillosas para enseñarle a mi chiquito y a agradecer cada pequeño detalle.


Criar lejos del hogar me hace buscar formas de mantenerlo presente y cercano como la música, las tradiciones, la comida, los afectos, en mi casa se comen tequeños y carimañolas, se cantan gaitas y se grita "Viva Panamá" en las fechas patrias, se agradece esta democracia y se lucha por la libertad de Venezuela, se visita el Pacífico pero también el Caribe y aprendemos a disfrutar de esta unión de culturas sacando lo mejor de cada una y garantizando que Juandi algún día se sienta tan venezolano como la arepa y tan panameño como lo es, porque al final mi familia llevara siempre a Venezuela y a Panamá en el corazón, esté donde esté.


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