Cerrando ciclos y retomando espacios


El 2018 terminó con un saldo positivo aún cuando yo no pueda verlo tan claro. Cerrar ciclos siempre se me ha hecho difícil, dejar ir y emprender un camino nuevo nunca me es fácil, pero aquí estoy, año tras año sin poder hacer más que mirar hacia atrás y evaluar cómo me fue y cómo voy a seguir.


Hay años que ver para atrás es fácil y estamos tan seguros de ello que ni siquiera hacemos una revisión, pero hay otros, como este, en el que he tenido que observar mes a mes lo que pasó para poder decir “fue un buen año”. Los últimos meses opacan el resto, hay tristezas que empañan por completo las bendiciones, hay rabia, hay incertidumbre, hay dudas, hay desesperanza, hay dolor y aún cuando todo eso siempre está ahí, hay años en los que se hacen presente de tal manera que quedan marcados para siempre en ti.


El 2015 fue terriblemente duro y pensé que jamás podría decir que otro año sería así, y ahí estaba yo, cerrando otro año en duelo, con el corazón encogido y recomponiéndome cómo podía para agarrarme de las cosas buenas, sonreír, celebrar el cierre de este ciclo y continuar adelante.


Caminar cuando no sabes lo que te deparan los próximos meses es difícil, quisiera tener más respuestas y la seguridad de que este año cumplirá mis sueños y será excelente, pero no lo sé, sólo sé que tengo que trabajar para que eso suceda (aunque me duela hacerlo), que tengo que ir un día a la vez con paso firme y confiando en que Dios y la Virgen no me abandonan.


Hay cambios que hacer, mucho más allá de las resoluciones de año nuevo, este año tengo que hacer muchos cambios de fondo, retomar el control en muchas cosas e ir poco a poco trazando la ruta que voy a seguir acompañada de Rafa y Juandi. Hoy estoy convencida de que en la vida sólo queda cultivar los afectos porque ellos son los que nos soportan y nos ayudan a seguir cuando creemos que no podemos más. así que empiezo por ahí, por trabajar en mi familia y asegurarme que estemos juntos, disfrutando, aprendiendo y creciendo, pero siempre juntos porque sólo así tengo la leve sospecha de que todo estará bien.


Así mismo voy retomando espacios que había dejado y que fueron y son terapia para mi alma, como este espacio, este pequeño blog que se convirtió en una ventanita para poner en palabras lo que pienso y siento, pero sobre todo que me invita a escribir- cosa que amo- y a poner en orden las ideas que revolotean en mi cabeza sin parar y que muchas veces me hacen ser poco objetiva y dura conmigo.


Tengo mucha esperanza en que este año será mejor, pero también sé que si quiero resultados diferentes tengo que hacer las cosas de forma diferente y dejar el miedo, la tristeza y la flojera de lado es lo primero para poder avanzar.


Trabajaré para que este espacio siga teniendo contenido que puedas seguir leyendo y acompañándome en esta etapa tan retadora que es la de ser mamá. Gracias por estar ahí.



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